La historia de Zoe Giardino inspira y contagia. Desde su rol en Glovo, como Impact & Sustainability Manager, lidera una agenda de impacto y sostenibilidad que demuestra que cuidar el planeta y a las personas no solo es posible, sino también un motor de innovación y crecimiento. Con una mirada estratégica y, al mismo tiempo, profundamente humana, impulsa proyectos que combinan eficiencia económica con responsabilidad social y ambiental.
Glovo se convirtió en la primera empresa de delivery en declararse carbono neutral, marcando un precedente en la industria. En esta entrevista para Conexión Austral, Zoe comparte su visión y muestra cómo la sostenibilidad puede integrarse en el corazón del negocio, generando cambios reales, inspirando a las organizaciones y movilizando a la sociedad.
En la charla, Zoe dejó en claro que su objetivo es que la sostenibilidad no sea solamente un proyecto para las empresas, sino una forma de vivir, tanto para las organizaciones como para las personas que las integran. “El objetivo que hoy en día tengo es que mi rol deje de existir en un futuro, porque ya esté incorporado todo esto”, afirmó.
“Hoy en día busco cómo sensibilizar a los directivos, decirles: ‘Todo esto lo estoy haciendo en conjunto con tu equipo, yo ayudo a que tus objetivos se logren y mirá todo el impacto que estás generando’”, contó.
“Además, buscamos que la persona que está trabajando se dé cuenta del impacto que está teniendo con el trabajo que hace, que le genere sentido y que entienda que sus acciones pueden ayudar a que otra persona esté mejor”, dijo.
En medio de la vorágine que se vive hoy en día en las grandes empresas como Glovo, Zoe constata que “los equipos involucrados en estos proyectos tienen un sentido de pertenencia muy alto; sienten que están ayudando al otro”. Y en ese sentido, remarcó la importancia de “humanizar lo que está del otro lado de la pantalla”. “Porque hoy en día vos tenés el celular, una aplicación, pero ¿quién está detrás haciéndome la milanesa con puré que vas a pedir?”.
Crear soluciones con impacto social
Su enfoque se organiza en tres ejes: reducir el desperdicio y fomentar la donación de alimentos (Growth), ofrecer packaging sostenible a pequeños comercios (Give), y promover el uso de soluciones verdes como los vehículos eléctricos en la entrega (Green). A esto se suman iniciativas transformadoras como el Impactathon, que convoca a equipos internos a crear soluciones con impacto social.
“La tecnología la podemos usar como fuerza de cambio y fuerza de hacer el bien, es muy potente”, explicó Zoe. Con este punto de partida, inspirada en las hackathons, crearon espacios de innovación con propósito, en los que los equipos resuelven desafíos ambientales o sociales que luego se incorporan al negocio.
También desarrollaron un plugin para donaciones y la funcionalidad Round-up for a Cause, que permite a los usuarios redondear el monto de su pago y donar ese extra a una causa. Parte del trabajo de Zoe es lograr que quienes diseñan tecnología comprendan que su código también puede transformar vidas.
“Lo más difícil es poder transformar la cultura e incorporar el impacto social en el negocio”, reconoció. Y explicó que para lograrlo hay dos elementos esenciales: los datos —que muestran que la sostenibilidad también genera rentabilidad— y la comprensión, por parte de los líderes, de que estas políticas minimizan riesgos y fortalecen la reputación de marca. “Hoy los empleados demandan saber qué están haciendo las empresas para ayudar a la sociedad y al ambiente”, subrayó.
Y agregó: “Hace poco hablé con una consultora que recluta altos directivos y me contó que muchos candidatos ya preguntan qué está haciendo la empresa para contribuir al ambiente o a la sociedad. Los empleados quieren sentirse orgullosos de dónde trabajan. No se trata solo de ganar dinero, sino de hacerlo con propósito”.
Desde su mirada, la transformación cultural se construye paso a paso, con coherencia, datos y estrategias sostenidas. “Es un proceso que lleva tiempo —dijo—, pero cuando logramos que el impacto forme parte de la estrategia del negocio, todo cambia”.
Liderar desde el propósito
Zoe cree que cualquier líder, sin importar el tamaño de su empresa, puede empezar por algo concreto: identificar desde su propio rol qué puede cambiar y cómo puede generar impacto. “No se trata de tener mil causas —afirma—, sino de elegir una o dos, hacerlas bien, mostrar resultados y generar aliados. La sostenibilidad es transversal: cuanto más colaborativo sea el proceso, más lejos se llega”.
Su visión trasciende lo corporativo y conecta con un ideal de sociedades de bienestar: comunidades donde el progreso se mide no solo en términos económicos, sino en la calidad de vida de las personas. “Para mí, la cooperación, la educación y el trabajo comunitario son pilares esenciales. Lo importante es dejar capacidad instalada, algo que mejore a la otra persona. Ese es mi granito de arena”.
En un mundo que exige nuevas formas de prosperar, Zoe representa a una generación de líderes que une innovación, conciencia y humanidad.
Desde Conexión Austral, celebramos su mirada inspiradora, que nos invita a repensar el impacto que generamos y a transformar el futuro desde cada decisión cotidiana.
“Soy economista, estudié economía en Buenos Aires y empecé a trabajar en el mundo de las finanzas. Mi segunda experiencia fue en Mercado Libre, donde trabajaba con inversores y ahí me di cuenta de cómo las empresas y la tecnología podían cambiar la vida de las personas. De cómo podrían generar un impacto positivo no solo en el ambiente, sino en la sociedad, ayudando a otros a ser más exitosos y a tener un tipo de ayuda que, de otra forma, no tendrían”, dijo Zoe Giardino, Impact & Sustainability manager en Glovo.
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