Enrique Topolansky, referente del ecosistema emprendedor uruguayo y director del Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE).
En este primer encuentro conversamos sobre propósito, formación de nuevas generaciones y liderazgo en el emprendedurismo.
Con una extensa trayectoria acompañando emprendedores, mentoreando equipos y construyendo comunidad -la tribu-, dentro del ámbito universitario y empresarial, Enrique se ha consolidado como una de las voces más influyentes en innovación y desarrollo de talento en Uruguay. Reconocido en rankings de liderazgo empresarial y con fuerte presencia en el debate público sobre cultura emprendedora, su enfoque armoniza reflexión personal, trabajo directo con jóvenes emprendedores y experiencia práctica.
A lo largo del diálogo, profundiza en su metodología “Inside Out”, inspirada en el liderazgo basado en propósito y pasión, y plantea una dicotomía central entre acumular riqueza y crear valor. Reflexiona también sobre la importancia de la cultura del esfuerzo, el equilibrio entre trabajo y vida personal, el rol de la familia en su propia historia y las tensiones generacionales frente al éxito inmediato, la tecnología y la construcción de futuro.
Desde Conexión Austral, esta conversación nos permite explorar una pregunta clave: ¿qué tipo de liderazgo necesitamos hoy para formar personas capaces de sostener proyectos innovadores, comunidades y empresas con sentido?
Esta es la primera parte de un intercambio que invita a abordar el liderazgo desde una dimensión más profunda, reflexiva, ética, para la construcción de organizaciones centradas en lo humano.
Encuentro con Enrique Topolansky – Parte I.
Conexión Austral: Desde Conexión Austral partimos de una convicción profunda: quienes lideran organizaciones no solo tienen una responsabilidad ética, sino también una enorme oportunidad de convertirse en motores de cambio social.
Creemos que poner el bienestar en el centro —en especial la salud mental, un tema cada vez más urgente en Uruguay y en el mundo— transforma no solo a las personas, sino también a las organizaciones.
Cuando la salud mental de quienes trabajan en una empresa mejora, mejora también la forma en que trabajan, se vinculan y toman decisiones.
Ese impacto no se queda puertas adentro: se expande a las familias, a las comunidades y al entorno social.
Así se genera un ecosistema virtuoso, donde el bienestar humano y el desempeño organizacional se potencian mutuamente.
Ese es nuestro norte. Esa es la mirada desde la cual construimos Conexión Austral.

Enrique Topolansky: Sí, yo lo comparto mucho. O sea, la metodología que nosotros implementamos en el CIE Centro de Innovación y Emprendimientos, se llama Inside Out, que pasa por ese lado.
De alguna forma, yo me inspiré mucho en Stephen Covey, básicamente, una de las cosas que dice es: no hay victorias públicas sin tener primero victorias privadas, que habla mucho de quién sos, por qué estás haciendo lo que estás haciendo y conectar con la persona que, de alguna manera, moviliza todas las energías que vos tenés adentro.
Entonces, la metodología Inside Out va primero a intentar entender, si querés llevarlo a un extremo, ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué haces lo que haces? y, a partir de ahí, tener tus pilares que, de alguna forma, te dan ese norte para llevar adelante, en este caso, un emprendimiento.
Pero, como a mí me gusta decir siempre, nosotros no somos emprendedores separados de la familia. Somos emprendedores en la vida. Es una actitud de la vida.
Entonces, eso lo trabajamos mucho. Y, a partir de ahí, veo la diferencia entre los chicos que tienen un propósito fuerte y que, de alguna manera, con ese propósito trabajan un montón, pero manejan el estrés mucho mejor que los chicos que trabajan por plata, o que trabajan porque están metidos en una onda y no porque realmente lo sienten de verdad.
Conexión Austral: ¿Es como que hay un aspecto motivacional en juego?
Enrique Topolansky: Claro. Como que la diferencia, en mi opinión, pasa de que los que lideran emprendimientos, que lideran por propósito, pueden trabajar mil horas, pero no sienten que trabajan. ¿Por qué motivo? Porque están conectados con algo que es una energía de adentro que los mueve, los mueve, los estimula a seguir adelante y no sienten que sea una carga.
Hay un montón de cosas que uno persigue, pero son de afuera. Es cómo me ven, o lo extrínseco. Cuando vos tenés un líder que se mueve al revés, de afuera hacia adentro, por ejemplo, persigue solo dinero, solo rentabilidad, o persigue estatus, o persigue poder, esa gente trabaja mucho, se compromete, pero, de alguna manera, es como que tienen un conflicto interno que les genera estrés.
Les genera estrés, les genera estrés, les genera estrés. ¿Por qué? Porque su único objetivo es satisfacer lo externo y van matando lo que a ellos los hace felices.
Conexión Austral: ¿Es como acumular riqueza versus crear valor?
Enrique Topolansky: Exacto.
Ahí está la diferencia. Cuando vos tenés un líder que de alguna manera derrama conexión, derrama de alguna manera ese valor, ¿por qué? Porque legítimamente lo siente. Vos ves que es ahí cuando los demás son atraídos como si fuera una fuerza magnética. Y esa diferencia es lo que yo veo. Y lo puedo hablar en primera persona.
Yo amo esto que hago. Y a veces la gente me dice, vas a reventar porque trabajás de ocho en la mañana a diez de la noche. Y yo le digo, yo no siento mi trabajo. Yo disfruto igual. Disfruto, vibro en cada momento, no me estreso por este tipo de cosas, por más que sí que reconozco que trabajo muchas horas.
Pero incluso hay consenso físico, y acá la doctora va a saber más que yo, de esto, pero yo siento que está muy ligado a los procesos mentales. Entonces, ¿qué quiero decir con esto? Lo que quiero decir es que ese cansancio físico, cuando vos estás motivado, ese esfuerzo es muchísimo menor. Cuando estás desmotivado, es mayor.
Quien trabaja más, está más motivado, está expuesto a más oportunidades, y por tanto, la gente te dice qué suerte que tenés. Y vos decís, no es suerte, es trabajo, es dedicación, es compromiso.
Pero sobre todo es esto, es generar conexiones empáticas en las cuales, a través de esas conexiones, la gente, ¿qué siente? Que vos le diste. Entonces la gente también te retribuye. Y no es que estés llevando una cuenta contable, pero es una ley básica.
Es una ley básica en la vida. Y eso es lo que muchas veces la gente ve solo el: ¡Ah, ganó cinco proyectos! Ah, hizo esta cosa, ¡hizo esta otra!
Me acaba de pasar, yo ahora este año salí 27 de todos los líderes empresariales de Uruguay. Lo compartí. ¿Pero por qué lo compartí? Porque yo he estado en la posición 20 y pico, he caído, he pasado a la 84, y ahora subí de nuevo a la 27.
Entonces cuando subí, lo primero que dije fue ¿Qué cambió? ¿Qué cambió? Y la reflexión que puse ahí, tiene que ver mucho con lo que estamos hablando. Yo me dije, no, el número ese no es lo que yo busco, sino que es el resultado de miles de acciones que se dieron en este año. Por ejemplo, una de las acciones que más me cambió es que yo decidí hablarles a los jóvenes porque estoy horrorizado de lo que veo en Instagram y en TikTok cuando entro.
Entonces, en un determinado momento hubo algo que me hizo clic en la cabeza que dije: Escuchá, yo soy un influencer que en LinkedIn y en mis redes profesionales tengo un alcance orgánico de 300.000 personas!
Ahora, Instagram yo lo usaba para subir fotos de cualquier cosa, no le daba pelota. Y me empecé a dar cuenta de que se armó toda una economía paralela a la economía real, se armó toda una cantidad de noticias paralelas a las noticias reales, se armó todo un mundo paralelo que para mí es parte de la enfermedad mental que genera y que es un mundo de fantasía en el cual hay mucha gente lucrando con cosas que no son los valores que yo comparto. Entonces dije, yo tengo que estar ahí.
Y voy a estar ahí con lo que creo, con mi propósito de lograr que las personas tengan determinada actitud y voy a pasar un mensaje acorde a lo que creo. Y empecé a subir videos. Y empecé a crecer. Y empecé a agarrar protagonismo en las redes. Y me empezaron a invitar mucho más de un lugar y de otro. Mis hijos me decían, pero papá, tus videos son muy largos, tus videos son un embole.
Y yo les dije, yo los hago para los que los quieran ver. Y no le di pelota a nadie. Y empecé a hacerlos y me empezó a llevar mucho laburo. ¿Por qué? Porque cada videito grabado para mí es una papa. Porque tengo claro lo que quiero decir. Entonces lo grabo, capaz que en media hora te grabé cinco videos. Pero después hay que editarlos, hay que poner los subtítulos, hay que corregir cosas que a veces vos creíste que estaban bien dichas y no estaban bien. Y ese proceso por cada video te lleva de repente dos horas, tres horas o más. Pero lo hice igual.
Lo hice sostenidamente y ahí es cuando empecé a ver, empecé a ver que ese cambio de audiencia, hacia una audiencia a la que yo no llegaba, sumado a que no lo dejé de hacer, fue lo que terminó haciendo que pasara del 84 al 27.
Fue como resultado de eso que empezaron a llamar de Forbes, empezaron a llamar de Movistar, empezaron a llamar de no sé cuántos lugares. Entonces, sin darme cuenta, creé mi marca personal ¿A través de qué? De lo que legítimamente quería comentar.
Y eso creo que fue lo que hizo eso, porque no tenía otra explicación. Y después, lo que llamo la tribu. O sea, el conjunto de gente con la que trabajo todo el tiempo que son mi fuente de inspiración.
Entonces, muchos de los temas que trato son los que los chicos me dicen todo el tiempo. Entonces ellos vienen y me dicen:
- Topo, ¿Cómo levantas una ronda? ¿Para qué querés levantar una ronda?
- No hay que levantar una ronda porque levantás millones. Porque al levantar millones, por levantar millones, también estás vendiendo parte de tu empresa. No festejes levantar millones. Ya grabé un video diciendo ¿Por qué se festejan las rondas? ¿Por qué alguien levantó? ¿Es exitoso levantar una ronda de tantos millones?
Entonces, es como que el querer mostrar lo que vos de alguna manera estás intentando cambiar. Sumado a la comunidad que tenés que te plantea problemas reales y vos eso lo amplificás utilizando un medio que es muy potente y que puede ser muy malo o muy bueno, según cómo se use.
Fue esa decisión lo que me cambió totalmente la posibilidad de influir, liderar.
Conexión Austral: En tu experiencia, ¿ves diferencias entre quienes llegan a vos desde generaciones más grandes y los más jóvenes? ¿Quiénes están hoy más abiertos a escuchar, a revisar lo aprendido y a animarse a liderar desde otros lugares?
Enrique Topolansky: A ver, yo siento que hay una gran diferencia entre las generaciones más jóvenes y las nuestras, por supuesto, porque ellos ya son de 27 años pero también con los que tienen ahora 30.
Y creo que la principal diferencia es el hecho de que se comieron la pastilla de que todo tiene que ser instantáneo, y que todo se consigue casi por arte de magia, porque el mundo procurará. Y se enojan si se lo decimos frontalmente.
Esa pastilla, que de alguna manera está muy ligada a la hiperansiedad que tienen por tener éxito inmediato, los lleva a que cuando vos les decís por ejemplo que vamos a trabajar en presentarnos con este objetivo a este fondo, o vamos a aprender esto para lograr esto, ya le generas un estrés impresionante. Y eso en las generaciones de hace poquitos años atrás no era así.
O sea, capaz que los que ahora tienen 25 o 30 no eran así. Pero los 18, 19, 20 hasta 25 ahora yo veo que no manejan esto, pero por nada en el mundo.
Y ahí es donde creo que está lo que yo siento. Siento un poquito que esa generación más joven se ha conectado con la IA, se ha conectado con el celular y se ha desconectado de ellos mismos, pero también de las bases sólidas.
Es decir, yo tengo un abuelo como referente que a mí me metió en la cabeza levantarse temprano, entrenar, buscar una meta. Mi abuelo siempre me decía -y lo veo cuando hablo con ustedes-, “apretá los dientes, apretá las manos”. Esta imagen de mi abuelo es una imagen que a mí me marcó mucho. Es una imagen muy fuerte.
Conexión Austral: Ahí me dejaste pensando porque en sí yo entiendo que es cierto. Parece como que los estudiantes ahora tienden a esforzarse menos. ¿No es también que se cuidan un poco más?
Enrique Topolansky: Yo creo que sí.
Conexión Austral: ¿Dónde está el balance para el esfuerzo desmedido?
Enrique Topolansky: A ver, tengo varias cosas. Yo creo que en mi caso durante mucho tiempo se rompió ese balance deseado he sacrificado muchísimas cosas por esto que amo. Y pude hacerlo porque tengo una familia como la que tengo, que me han bancado de todo, y sin duda mi señora es un gran pilar de mi familia. Fue un acuerdo entre los dos. Ella se volcó más a los niños y yo a trabajar.
Siento que capaz alguien dice que es a la vieja usanza, probablemente habrá gente que diga no sea políticamente correcto, pero a nosotros nos funcionó bien. Es cultural también.

Conexión Austral: Es cultural.
Enrique Topolansky: Yo le agradezco a mi señora la familia que tengo. Por otro lado, siento que los jóvenes han sido engañados con un discurso de vivir en el presente y no te preocupes por lo que va a pasar mañana.
Conexión Austral: Es una recompensa inmediata.
Enrique Topolansky: Y muy serio. El presente, y no importa el pasado ni el futuro.
Pero eso, a la larga, mi sensación es que el haber perdido la visión de proyectarse en un futuro los va a perjudicar. Por ejemplo, la cultura del ahorro que nos inculcaron a nosotros, hoy se ha perdido, y eso les genera grandes problemas para planificar su futuro, grandes planes o proyectos, como tener una casa propia, o construir un negocio.
Y que te dicen? “Papá yo no puedo ahorrar”. Pero vos ves lo que gastan hoy, y yo miro lo que gastaba yo en esa épocas, Y no miro cifras monetarias, lo que miro es que por ejemplo yo decía, no me compro esto ¿por qué? porque a fin de año quiero hacer tal cosa. Ese concepto del ahorro y de postergar un poco para tal cosa se perdió.
No sé si es bueno o es malo. Yo creo que es malo personalmente. ¿Por qué? Porque eso después deriva hacia otra cantidad de lados. Por ejemplo, la construcción de una pareja. Vos en una pareja tenés que invertir. El enamoramiento, dura lo que dura, no sé, un soplo. Después es construir.
Construís una relación, construís una amistad, obviamente hay algo de amor, por supuesto, pero es una construcción. No es una cosa en que digas ya está. Y yo veo que los gurises en eso son mucho más, de decir, dejo, busco otra cosa, y busco otra cosa, y busco otra cosa, y busco otra cosa.
Yo lo veo más por ese lado. Volviendo al balance, yo creo que buscan un balance muy de corto plazo y no un balance a largo plazo.
Quizás en nuestra generación éramos enfermos, somos, debo decir somos, enfermos del trabajo, pero pensando en un balance más sano a largo plazo.
Si vos mirás la generación quizás del 57 para arriba, la aspiración era tener tu casita, tu casita afuera, y tal cosa.
Y ese aspiracional te daba una adultez con una cierta tranquilidad, construida con un esfuerzo… Yo me acuerdo de pintar paredes en casa, me acuerdo de acarrear baldes de tierra, hormigón, cosas del estilo, siempre con una meta, con un propósito que vos querías, estabas construyendo algo.
Puede ser mi jardín, yo construí todo mi jardín plantita por plantita, esqueje por esqueje, y para mí lo más lindo es sentarme. Hoy de mañana me levanté y vi una rosa amarilla, y ya eso me cambió el día…
¿Y esa rosa qué les dura? Nada. Yo siento de que mi opinión, es que a veces las redes sociales, todo este mundo les ha metido en la cabeza el “tengo todo, lo tengo ya” y que quizás eso tenga que ver mucho con los problemas mentales que están teniendo, de no lograr hacer una introspección y decir, Wow, pero ¿qué quiero yo? ¿Cómo me veo yo? No existe para ellos en cinco años, diez….
Conexión Austral: Esto también me lleva a preguntarme por los liderazgos que formaron a estas nuevas generaciones. ¿Qué responsabilidad tienen quienes ocupan roles de liderazgo en organizaciones, instituciones educativas o espacios de poder, en la manera en que hoy los jóvenes se vinculan con el esfuerzo, la exigencia y el trabajo? Cuando hablamos de mostrar el camino u orientar, ¿Qué creés que se hizo bien y qué faltó?
Enrique Topolansky: Yo creo que el desbalance excesivo de trabajo-familia es un problema, y que el mensaje de que si no te rompías, no tenías chance de llegar a ningún lado, fue uno de los motivos por los cuales me parece que se generó el quiebre con las nuevas generaciones, porque ellos vieron que sus padres estaban muy ausentes, dándoles poco tiempo. Entonces yo creo que cuando ese mensaje se lleva al extremo, es ahí donde es malo y se generan modelos de roles que los vieron como algo nefasto.
Conexión Austral: Claro, no un ejemplo a seguir. El exceso de sacrificio y esfuerzo, tal vez no vieron el beneficio que justificara eso, entonces optaron por no trabajar desde esa perspectiva.
Enrique Topolansky: Mi madre era mi abuela básicamente. Tuve un modelo de rol divino con mi abuelo y con abuela y con mi abuela que me dio todo esto de la empatía y todas esas cosas.
¿Cómo reaccioné yo? A pesar de que laburo como una bestia y todo, yo a mis hijos los abrazo, salgo a caminar con ellos, dentro de mis prioridades siempre está intentar darles tiempo a ellos. Siempre lo sentí como una falta. ¿Entendés?
Algo que construí para lograr solucionar eso que pasa.
¿Por qué digo esto? Porque sí sé que hay muchas generaciones que les fue muy bien en lo económico y de repente cuando llegaban a un determinado nivel, explotaban la familia y se iban con una persona joven, generando modelos que son nefastos y que después los muestran en las redes sociales, los muestran en el informativo…
Entonces, yo creo que cada generación, yo no soy experto, no soy sociólogo ni mucho menos, pero siento que cada generación reacciona a lo que ve que hizo la generación anterior.
Yo siento que hubo liderazgos nefastos, sin lugar a dudas, los cuales estaban centrados en la utilidad y quizás en algo hasta maquiavélico: me servís o no me servís para este fin.
Y creo que eso es lo que ha hecho de que, para mi gusto, el péndulo se fuera ahora para el otro lado demasiado, en el cual se está vendiendo una falsa ilusión, que va a durar lo que le dura a la juventud.
Y cuando se empiecen a dar cuenta de que ya de alguna manera se les pasó el tiempo, se van a encontrar que están vacíos, no tienen nada y …
Conexión Austral:¿Vos fuiste líder que a su vez formas líderes, no?
¿Cuál sería tu visión? ¿Qué características tiene que tener un líder para fomentar un desarrollo para el bien de las personas, para a su vez promover otros líderes?
Enrique Topolansky: Lo primero que yo creo, que hay ciertas cosas en las cuales yo trabajo mucho, que es la comunidad o la tribu. Me cuesta mucho porque, por ejemplo, en el Centro de Innovación y Emprendimientos para mí es clave la presencialidad.
¿Por qué motivo? Porque yo siento que cuando vos estás emprendiendo es terriblemente solitario, y por otro lado es necesario de alguna manera desarrollar la empatía, la conexión con el otro, tanto para liderar como para entender a tu cliente.
Entonces, una de las cosas que nosotros vamos a contramano es en eso. Entonces, como líderes, ¿Qué fomentamos nosotros? El encuentro. ¿Qué fomentamos nosotros? El que se ayuden a otros. ¿Qué fomentamos nosotros? Que sean curiosos. ¿Qué fomentamos? Que usen las herramientas de IA, pero que entiendan que siempre tiene que haber un humano en la forma de tomar una decisión.
Entonces, ese tipo de cosas en las cuales nos juntamos, trabajamos con ellos en sus proyectos, pero al mismo tiempo yo les digo:
- Te veo nervioso, o te veo bien, o te veo tal cosa, o cuídate que me parece que estás comiendo mal. Y ese tipo de cosas las hacemos todo el tiempo.
Entonces, ¿cómo lo hacemos? Por ejemplo, yo no tengo oficina. Cuando en la universidad me dijeron te vamos a dar una oficina, yo no la quiero. Yo quiero estar en el espacio de co-work con todo el mundo. Y mi oficina pasó a ser una sala de reuniones. ¿Va?
Y tenemos un lugar donde comemos y comemos todos juntos. Y las charlas más lindas que tenemos, las tenemos en la cafetería, cuando ellos vienen y te cuentan cosas. Entonces, yo les decía cosas simples como: Che, ¿cómo estuvo el fin de semana? ¿Qué hicieron?
Esas cosas humanas básicas yo creo que ya te arman un clima que cuando vos mirás el Centro de Innovación de Emprendimiento que tenemos, es diferente al resto de los centros que ves por acá.
Y la diferencia es el enfoque desde la base. Nosotros no seleccionamos proyectos emprendedores, seleccionamos personas. Y cambio lo que dije, ni siquiera seleccionamos. Nosotros no abrimos la puerta a proyectos, abrimos la puerta a equipos humanos.
¿Y por qué digo eso? Porque nosotros no tenemos un proceso de selección de los mejores proyectos buscando rentabilidad. Nosotros elegimos personas que nutran la comunidad. Y como resultado de eso se producen mezclas interesantísimas de gente de biotecnología, con gente de informática, con gente de música, con gente de tal cosa.
Hoy tenemos el cierre del año. Y el cierre del año lo hacemos en el fondo de la casa de un emprendimiento, de un emprendedor, porque esa es una empresa que le fue bien y tiene un fondo grande.
Entonces cuando vos ves que son ellos que te dicen, vos vení, usalo. ¿Entendés?
Conexión Austral: Algo prendió.
Enrique Topolansky: Algo prendió.
Entonces yo miro a los emprendedores del CIE y si hay algo que los destaca es la actitud de colaboración, la actitud de sentirse parte, la actitud de querer devolver a otro lo que se les dio. Eso creo sin lugar a duda. Sin lugar a dudas, somos bichos raros.
Diferente al viejo estilo de liderazgo, donde no se da espacio para crecer y se mata la renovación, aunque sean genios nada crece al lado de esas personas.
Porque el líder tiene que ser un habilitador. O sea, el líder que no es un habilitador no es un líder.


